Hay una estadística que lleva más de una década circulando en artículos sobre productividad: quien salta constantemente entre el móvil, el email y quince pestañas abiertas tiene, literalmente, peor capacidad de atención que quien no lo hace. La fuente casi siempre es el mismo estudio de 2009. Lo que rara vez se menciona es que los propios investigadores del campo intentaron repetirlo años después — y la réplica no fue tan limpia.
El estudio que lanzó la alarma
En 2009, un equipo de Stanford publicó en PNAS un trabajo que se convertiría en la cita obligada de cualquier artículo sobre multitarea digital. Ophir, Nass y Wagner construyeron un índice para distinguir entre personas que hacen mucha multitarea de medios de forma habitual y personas que hacen poca, y compararon a ambos grupos en pruebas ya establecidas de control cognitivo. El resultado: quienes hacían más multitarea eran más susceptibles a la interferencia de estímulos irrelevantes y de recuerdos irrelevantes — y, de forma inesperada para los propios autores, rendían peor en una prueba de cambio de tarea, aparentemente porque les costaba más filtrar la tarea que ya no tocaba hacer.
Ocho años después, la réplica no confirmó lo mismo
En 2017, Wisnu Wiradhany y Mark Nieuwenstein, de la Universidad de Groningen, publicaron en Attention, Perception, & Psychophysics dos experimentos de réplica más un meta-análisis de todos los estudios publicados sobre el tema. Sus dos réplicas incluyeron 14 pruebas distintas con una potencia estadística media de 0,81 — lo bastante alta para detectar el efecto original si de verdad estaba ahí. Solo 5 de esas 14 pruebas encontraron un efecto en la dirección esperada, y de esas 5, solo 2 se sostuvieron al aplicar un análisis bayesiano más exigente. Su meta-análisis, con 39 tamaños del efecto recogidos de toda la literatura publicada, encontró una asociación débil que dejó de ser estadísticamente significativa en cuanto se corrigió por el sesgo típico de los estudios pequeños.
De 14 pruebas diseñadas específicamente para repetir el hallazgo original de 2009, solo 2 lo sostuvieron bajo el análisis más exigente.
Por qué esto importa más allá de este estudio en concreto
No es que el estudio de 2009 estuviera mal hecho — es un trabajo real, publicado en una revista seria, con muestra y metodología documentadas. El problema es lo que pasó después: se convirtió en una cifra citada sin parar, mientras que su propia réplica, más rigurosa y con más potencia estadística, circula muchísimo menos. Es un patrón habitual en la divulgación sobre neurociencia — el hallazgo llamativo viaja; la corrección aburrida se queda en la revista académica. Que la réplica no sostenga el efecto tampoco significa que cambiar de app sin parar sea gratis: significa que esta afirmación concreta, tal como se suele repetir, pesa menos de lo que parece.
Lo que sí tiene respaldo más consistente
Lo que la investigación sostiene con más solidez no es un rasgo fijo de "peor multitarea", sino el coste puntual de cada interrupción en el momento en que ocurre — algo que ya vimos hace unos días al hablar de cómo una simple notificación, sin llegar a mirarla, deteriora el rendimiento en una tarea de atención sostenida. La diferencia importa: no es que tu cerebro esté dañado de forma permanente por saltar de app en app, es que cada salto tiene un coste inmediato, y ese coste se acumula cuantas más veces se repite al día.
Si notas que perder la concentración te genera ansiedad real, más allá de la frustración normal de una tarde dispersa, esa es una señal para hablar con un profesional — este artículo repasa qué dice la investigación sobre un rasgo cognitivo, no sustituye una evaluación clínica.
En REWRD no partimos de la premisa de que la multitarea te ha "roto" la atención de forma irreversible — partimos de algo más simple y mejor probado: cada apertura de una app es un momento en el que se puede insertar una fricción breve, en vez de dejar que el salto entre pantallas se acumule sin coste ninguno.
Fuentes
"Cognitive control in media multitaskers"
Comparando personas con alta y baja multitarea de medios habitual, los "heavy media multitaskers" resultaron más susceptibles a la interferencia de estímulos y recuerdos irrelevantes, y rindieron peor en una prueba de cambio de tarea — el hallazgo que popularizó la idea de que la multitarea digital entrena mal la atención.
DOI: 10.1073/pnas.0903620106 ↗"Cognitive control in media multitaskers: Two replication studies and a meta-analysis"
De 14 pruebas de réplica (potencia media 0,81), solo 5 encontraron el efecto original y solo 2 se sostuvieron con un análisis bayesiano más exigente. Un meta-análisis de 39 tamaños del efecto encontró una asociación débil que dejó de ser significativa al corregir por sesgo de publicación — los propios autores concluyen que esto lleva a cuestionar que exista una asociación real entre la multitarea de medios y la distractibilidad en tareas de laboratorio.
DOI: 10.3758/s13414-017-1408-4 ↗Averigua si REWRD es para ti, y recibe un 20% de descuento para el día del lanzamiento
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